Vida de Mozart

Mozart nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo (Austria) y fue bautizado como Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, aunque le conocían por Wolfgang Amadeus. Fue el último hijo de Leopold Mozart, músico al servicio del príncipe arzobispo de Salzburg y su madre se llamaba Anna María Pertl.

La casa natal de Mozart se encuentra en Getreidegasse n.º 9 de la ciudad de Salzburgo. Se trata de una casa de tres plantas, que actualmente se destina a museo con gran cantidad de objetos de la época y algunos instrumentos del Mozart niño.

Wolfgang y su hermana María Anna mostraron asombrosas facultades para la música desde pequeños.

Wolfgang, a los cuatro años practicaba el clavicordio; y componía pequeñas canciones y minuetos; a los seis, tocaba con destreza el clave y el violín. Podía leer música a primera vista, tenía una memoria prodigiosa y una gran capacidad para improvisar frases musicales. No era un niño como los demás.

Leopold componía y daba clases de música. El año del nacimiento de Wolfgang publicó un libro sobre el arte del violín, que tuvo éxito y lo hizo famoso. Después del nacimiento de Wolfgang, salvo las tareas propias de su cargo, abandonó todo para dedicarse de manera exclusiva a la formación de su hijo. Fue exigente como padre y como profesor, en todo momento estuvo al tanto de la formación personal y profesional de Wolfgang

Cuando el niño iba cumplir seis años de edad, Leopold decidió exhibir las dotes musicales de sus hijos ante las principales cortes de Europa. Su figura autoritaria y opresiva marcaría al joven Amadeus para toda su vida.

 

Primer viaje (1762-1763)

El 12 de enero de 1762, toda la familia partió hacia Munich; tocaron ante el emperador Maximiliano José II y continuaron hasta Viena. La permanencia en esta ciudad culminó con dos recitales ante la familia imperial en el palacio de Schönbrunn.

Wolfgang causaba sensación en cada concierto. Este fue como su viaje de prueba, pues recibió una gran cantidad de elogios. El 5 de enero de 1763, los Mozart retornaron a Salzburgo.

 

El gran viaje (1763-1766)

Este viaje empezó el 9 de junio de 1763 y durante tres años y medio, los Mozart recorrieron las principales ciudades de Europa, cosechando grandes éxitos. En Viena fueron llamados a palacio por la emperatriz María Teresa y ésta quedo encantado con el niño.

En Versalles, los Mozart tocaron ante el monarca Luis XV.

En Londres causaron la admiración del rey Jorge III; durante este viaje el joven músico compuso su primera sinfonía y conoció a Johann Christian Bach, hijo menor de Johann Sebastian Bach.

En Holanda deslumbró tocando el órgano más grande y complicado del mundo, y compuso su primer oratorio, a los nueve años de edad.

Cada presentación del joven Wolfgang Amadeus era una exhibición de su virtuosismo con el clave y el violín (se cuenta que ya en esa época podía tocar el teclado con los ojos vendados), y dejaba a los espectadores maravillados improvisando sobre cualquier tema que le proponían. Mozart dedicaba a las damas de la nobleza sus primeras sonatas para violín y clave.

La familia regresó a Salzburgo el 30 de noviembre de 1766.

 

Sus primeras óperas (1766-1769)

En septiembre de 1767, Mozart viajó a Viena acompañado por su padre y su hermana Nannerl, para desarrollar sus facultades de compositor.

En esta ciudad desarrolló una intensa actividad: escribió conciertos, sinfonías, misas, oratorios, cantatas y también sus primeras óperas, como la que hizo por encargo del monarca José II: la ópera bufa La finta sémplice ('La fingida tonta').

Los músicos de la época en Viena, vieron en el talento del niño una amenaza para sus puestos y comenzaron las intrigas. No creían que con sólo once años, pudiera escribir tan buena música, y decían que su padre era el verdadero autor de ellas.

 

Un caballero de 14 años (1769-1770)

En 1769, Mozart ganó en Salzburgo la plaza de maestro de conciertos, pero sin recibir un sueldo. Se le financió un viaje de estudios a Italia, donde Leopold pensaba que Wolfgang Amadeus triunfaría componiendo óperas.

Padre e hijo llegaron a Roma el 11 de abril de 1770. En el Vaticano, Wolfgang Amadeus escuchó el Miserere de Gregorio Allegri. Esta obra tenía carácter secreto, pues sólo podía interpretarse en la Capilla Sixtina y su publicación estaba prohibida.

Sin embargo, el joven compositor apenas llegó a la posada donde se alojaba, escribió de memoria una versión muy aproximada de la partitura completa. El Papa Clemente XIV, admirado ante el talento del músico de catorce años, lo nombró Caballero de la Orden de la Espuela de Oro, pero este título nunca le interesó.

Otro gran triunfo fue el estreno de la ópera Mitrídates, rey del Ponto, estrenada en 1770, en Milán. Aprobando un examen que al resto de los participantes les llevó tres horas él resolvió en media hora, fue admitido como compositor en la Academia Filarmónica de Bolonia.

El ingreso de Mozart a la Academia fue extraordinario, ya que aún le faltaba mucho para los veinte años, edad mínima exigida por el reglamento. En ese lugar conoció al padre Giovanni Martini, importante teórico de la música en aquel tiempo, y por el cual Mozart siempre guardó un gran afecto.

 

El nuevo príncipe-arzobispo (1770-1772)

Mozart realizó un segundo viaje a Italia, para asistir al estreno de su ópera Ascanio en Alba. En 1771 regresó con su familia a Salzburgo, que por entonces era un principado eclesiástico regido por un príncipe-arzobispo. Se enteraron de la muerte del arzobispo Schrattenbach, que siempre los había apoyado.

Comenzó entonces una nueva etapa, mucho más difícil. Colloredo, el nuevo príncipe-arzobispo de Salzburgo, se mostró autoritario e inflexible con el cumplimiento de las obligaciones impuestas a sus subordinados. Mozart fue confirmado en su puesto de maestro de conciertos; recibiendo un modesto sueldo, pero su libertad poco a poco disminuiría, hasta el punto de sentirse esclavizado.

 

Años de lucha (1772-1778)

Mozart y Leopold fueron a Italia por última vez en 1772. En Milán, Wolfgang estrenó una ópera y escribió el motete Exultate-jubilate. Buscó un puesto digno y estable, pero en vano. Tuvo que regresar a Salzburgo. A los 17 años, Wolfgang ya no podía pasar por «niño prodigio». Empezaba ahora la lucha por la vida.

En 1773 hizo otro viaje a Viena, sin resultados prácticos, pero positivo para su arte, ya que conoció el nuevo estilo vienés a través de la música de Joseph Haydn. En enero de 1775 Mozart estrenó con gran éxito en Múnich su ópera La falsa jardinera. Fueron buenos años para Mozart: escribió óperas, sonatas para piano, conciertos para violín, divertimentos, cuartetos y mucha música sacra por encargo de su nuevo patrón.

Sin embargo, Mozart se sentía prisionero, sentía que no progresaba y en agosto de 1777 reclamó a al arzobispo Colloredo la libertad para abandonar su puesto. Más tarde, acompañado por su madre, inició un largo viaje a París. En una escala en Múnich, conoció a la familia Weber y se enamoró de la hija mayor, Aloysa.

En Mannheim hizo amistad con un grupo de compositores de esa ciudad.

 

Opresión y liberación (1778-1781)

Wolfgang Amadeus Mozart permaneció en París entre el 23 de marzo y el 26 de septiembre de 1778, sin ganar demasiada fortuna, pero llegando a estrenar obras como la sinfonía París.

El 3 de julio su madre murió de una infección. Deprimido por esta muerte y por algunos fracasos, Wolfgang decide retornar al servicio de Colloredo. Melancólico, se detuvo en Munich para proponerle matrimonio a Aloysa Weber, pero ella lo rechazó.

Regresó a Salzburgo en enero de 1779. Colloredo le aumentó su salario, pero también sus obligaciones: debía dedicarle mucho más tiempo a su cargo. Ese mismo año escribió la Misa de la Coronación.

En enero de 1781 estrenó en Múnich Idomeneo, rey de Creta, su primera gran ópera. Estaba en Augsburgo cuando fue llamado por Colloredo. Después de sus últimos triunfos y de relacionarse con nobles casi de igual a igual, el trato que le daba el arzobispo era humillante para él. Sus obras ya eran apreciadas en toda Europa, pero Colloredo se complacía en subestimarlo, tratándolo como a un vulgar criado. Finalmente, Mozart se rebeló; tras una agria discusión, decidió renunciar. Así terminaban diez años, de 1771 a 1781, de tensiones y disputas casi constantes


Matrimonio pese a todo (1781-1784)

Mozart se instaló en Viena y vivió un año feliz. Intervino en conciertos, impartió clases y escribió numerosas obras. 1782 fue el año de otra ópera triunfal: El rapto en el serrallo.

En este año conoció a través del barón Gottfried Van Swieten la obra de Georg Friedrich Händel y Johann Sebastian Bach. Toma contacto con los oratorios de Händel y algunas obras de Bach, entre ellas El clave bien temperado. Mozart asimiló los modos de composición de ambos, fusionándolo con el propio, dando a la mayoría de las obras de este período un toque contrapuntístico, apreciable en las transcripciones que hizo de algunas fugas de El clave bien temperado, las fugas para piano.. Pero por sobre todo, podremos ver la influencia de Händel y Johann Sebastian Bach en la Misa en do menor.

Tras su fracaso sentimental con Aloysa Weber, encontró consuelo en Constanze, la hermana menor. Pero sabía que su padre Leopold no apreciaba a esa familia. Quiso viajar a Salzburgo para presentarle formalmente a la novia, pero varios eventos retrasaron el temido viaje.

El 4 de agosto de 1782, sin el consentimiento paterno, Wolfgang Amadeus y Constanze se casaron en Viena. Para celebrar la unión y para calmar a su padre, Mozart compuso la Misa en do menor. Pensaba estrenarla en Salzburgo con Constanze como primera soprano solista. Sólo pudo hacerlo en agosto de 1783, pero sería inútil. Deseaba demostrar a su familia que había sabido elegir, pero Leopold y Nannerl jamás terminarían de aceptar a Constanze.

De los seis hijos que Wofgang Amadeus tuvo con Constanze -Raimund Leopold (1783), Karl Thomas (1784), Johann Leopold (1786), Theresia (1787), Anna (1789) y Franz Xaver Wolfgang (1791)- sólo dos sobrevivieron: Karl Thomas y Franz Xaver Wolfgang.

 

El más grande compositor (1784-1787)

Para diciembre de 1784, Mozart ingresó en la francmasonería, en la que encontró un ideal filosófico. 1785 fue un año de gran actividad artística y social. Wolfgang se sintió entusiasmado ante el aplauso que los vieneses dispensaron a su música. Por entonces dedicó a Joseph Haydn algunos cuartetos de cuerda.

La anécdota cuenta que, al oírlos, Haydn manifestó a Leopold ante Dios que Wolfgang Amadeus era el más grande compositor que hubiera conocido. En 1786 Mozart estaba en la cumbre, este periodo fue muy importante para el compositor. Estrenó la ópera Le nozze di Figaro (Las bodas de Fígaro) con gran éxito y en 1787, en Praga Don Giovanni.

Sin embargo, en este mismo año, muere en Salzburgo su padre Leopold. Esto lo deja muy triste, ya que su padre había sido su mejor consejero y amigo. La ópera Don Giovanni, al contrario de lo sucedido en Praga, resultó un rotundo fracaso en Viena y poco a poco, esta ciudad iría perdiendo el interés musical por Mozart, probablemente por el advenimiento de otros pianistas con una técnica mucho más aguerrida, como en el caso de Muzio Clementi, con escalas en terceras y acordes más sonoros, ideales para los pianos de construcción inglesa de una sonoridad más robusta, al contrario de los de sonoridad delicada vienesa, aptos para las escalas y sutilezas del pianismo mozartiano. Sus Academias o conciertos por suscripción, que habían sido en toda su estadía en Viena una de las mejores fuentes de ingreso y comenzaron a perder audiencia, y disminuir sus beneficios económicos.


Tiempos de crisis (1787-1791)


La misa para difuntos (1791) (Réquiem en Re menor)

En marzo de 1791, Mozart ofreció en Viena uno de sus últimos conciertos públicos.

Pocos días antes se presentó en su casa un desconocido, vestido de gris, que no quiso identificarse y que encargó a Mozart la composición de un réquiem. Le dio un adelanto y quedaron en que regresaría en un mes. Pero el compositor fue llamado desde Praga para escribir la ópera La clemencia de Tito, para festejar la coronación de Leopoldo II.

Cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el desconocido se presentó otra vez, preguntando por su encargo. Esto sobrecogió al compositor.

Más tarde se supo que aquél sombrío personaje era un enviado del conde Franz Walsseg, cuya esposa había fallecido. El viudo deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato.

Mozart, obsesionado con la idea de la muerte desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por su vinculación con la francmasonería e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que éste era un mensajero del Destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral.

Mozart antes de morir, consiguió terminar tan solo 2 obras, del resto solo dejó bocetos y notas para su discípulo.

El final de una vida trágica (1791)

La salud del genio empezó a empeorar y su concentración disminuía. La clemencia de Tito fue acogida con frialdad por el público. Al regresar a Viena, Mozart se puso a trabajar en el réquiem encargado y preparó, en compañía del empresario teatral y cantante Emanuel Schikaneder, los ensayos de la ópera La flauta mágica. Ésta se estrenó con enorme éxito el 30 de septiembre de 1791, con el propio Mozart como director.

Un músico rival, Antonio Salieri, se hallaba entre el público. Por entonces Mozart escribió el Concierto para clarinete. En octubre de 1791 su salud empeoró; caminaba con su esposa por un parque cuando de pronto se sentó en una banca y muy agitado comentó a Constanze que alguien lo había envenenado. Al poco tiempo quedó postrado en su lecho.

Mozart sentía que ya no volvería a levantarse, pero quería terminar su propia misa de difuntos y dictó a Süssmayer, su discípulo, las indicaciones para completar el Réquiem. Pero no le llegó el tiempo.

El 5 de diciembre de 1791, Mozart falleció en Viena a los 35 años de edad. Recientes investigaciones demostrarían que Mozart murió por una fiebre reumática. Debido a sus problemas económicos, fue enterrado en una fosa común y jamás se le pudo ubicar.

La leyenda

Se propagó el rumor de que Mozart había muerto envenenado por Antonio Salieri, quien supuestamente odiaba su genio musical. Esto sirvió de inspiración para un poema del poeta Puskin, en que se inspiró el compositor Rimski-Kórsakov para hacer una ópera de nombre Mozart y Salieri; y posteriormente por el escritor británico Peter Shaffer para escribir la obra de teatro Amadeus; y llevada a la gran pantalla en 1984 con éxito de público y crítica por el director Milos Forman en una película homónima que recibió 8 premios Óscar.

No obstante, ésta conocida obra, aunque inspirada en Mozart, es de ficción y no pretende ser una biografía exacta del músico de Salzburgo. En ella la imagen de Mozart aparece exagerada y deformada.

Después de su muerte

Después de su muerte, Constanze se puso en contacto con el editor Johann Anton André para la edición de las composiciones de Mozart.

En el año 1809, Constanze se casó por segunda vez con el Secretario de la Legación danesa Georg Nikolaus Nissen, quien, junto con el historiador y bibliotecario Friedrich von Schilchtegroll escribió unas de las primeras biografías de Mozart.

En sus hijos Carl Thomas y Franz Xaver se pudo apreciar desde edades temparanas su talento musical.

Carl terminó sus estudios en una Escuela de Comercio en Livorno y luego siguió su estudio de la música, que más tarde lo abandonaría para dedicarse a su carrera de funcionario. Su hermano menor, Franz se convirtió en un gran compositor y pianista.

 

 


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