Historia del microscopio
Los egipcios, griegos y romanos conocían el arte de tallar y pulir el cristal de roca, pero sólo usaban esas primeras "lupas primitivas" con fines decorativos.
La aplicación de lentes a la corrección de los defectos de la visión suele atribuirse a Salvio Degli Armati. En su tumba figura la inscripción: " Aquí yace Salvio Armati, inventor de las lentes de aumento". Pero fue Alejandro Spina, un monje de Pisa quien, a mediados del siglo XIII, divulgó el secreto de su uso y construcción.
Los primeros estudios científicos son del siglo XVII y pertenecen a Johanes Kepler (1571-1630) que estudió los fenómenos ópticos y la formación de imágenes en el ojo.
Descartes en su libro Dioptrique, describe diversas aplicaciones de las lentes asociadas a espejos cóncavos esféricos, con el fin de aumentar al máximo la imagen de un objeto y de disminuir en lo posible las aberraciones esféricas.
El primero en utilizar la palabra microscopium fue Atanasio Kircher (1601-1680), en su libro "Ars magna Lucis et Umbra", en el que aparece una clasificación de los microscopios de su tiempo.
Robert Hooke publica en 1665 el libro "Micrographía", donde describe detalladamente el microscopio por el construído y con el que había descubierto la circulación de la sangre en los peces. En el microscopio de Hooke se incorpora el tubo de ajuste fino. Asegura que se ven mejor los organismos del agua si el objetivo del microscopio toca la superficie del líquido sin existir aire entre la lente y el objeto descubriendo así el principio fundamental de los actuales objetivos de inmersión.
![]() Antonio van Leeuwenhoeck (1632-1723), por Jan Verkolje (Leiden) |
Un importante microscopista fue el holandés A. van Leeuwenhoeck (1632-1723) quien, sin ninguna preparación científica, puede considerarse el fundador de la bacteriología. Tallaba el mismo sus lupas sobre esferitas de cristal, cuyos diámetros no alcanzaban el milímetro (su campo de visión era muy limitado, de décimas de milímetro). Con estas pequeñas distancias focales alcanzaba los 275 aumentos. Observó los glóbulos de la sangre, bacterias y protozoos, etc. Durante su vida no reveló sus métodos secretos y a su muerte 26 de sus aparatos fueron cedidos a la Royal Society de Londres. |
Durante el siglo XVIII continuó el progreso y se lograron objetivos acromáticos por asociación de vidrios flint y crown obtenidos en 1740 por H.M. Hall y mejorados por Dollond. De esta época son los estudios efectuados por Newton y Euler.
En el siglo XIX, al descubrirse que la dispersión y la refracción se podían modificar con combinaciones adecuadas de dos o más medios ópticos, se lanzan al mercado objetivos acromáticos excelentes.
Los métodos seguidos por los ópticos eran totalmente empíricos y hasta la llegada de Abbe un joven físico de la Universidad de Jena que desarrolla la famosa teoría del microscopio, según la cual, los grandes aumentos son inútiles si la imagen de difracción no se reduce suficientemente a expensas de la apertura numérica del objetivo.
Abbe |
En 1883 Abbe, asociado a Carl Zeiss, consigue objetivos apocromáticos, es decir, corregidos de esfericidad y acromatizado para tres colores distintos. El vidrio lo facilitaba la factoría Schott de Jena (vidrio Jena). Con esta triple asociación y el apoyo del gobierno alemán que invirtió 60.000 marcos, se levantó una potente industria de óptica que hizo frente al monopolio inglés y holandés y benefició el desarrollo de la óptica. |
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