¿Cómo elevan su temperatura las sustancias al recibir energía ?

El aumento de temperatura de dos sustancias distintas, pero de igual masa, es distinto para el mismo aporte de energía.
Cada sustancia tiene distinta capacidad para soportar un aporte de energía sin elevar mucho su temperatura. El agua es la sustancia que al recibir energía eleva menos su temperatura y también la que al perderla baja menos su temperatura.

Esta es la razón por la que una ciudad situada al lado del mar (con mucha humedad en el ambiente) tiene un clima benigno. Cuando calienta mucho el Sol y la atmósfera recibe mucha energía, el agua atmosférica la absorbe sin elevar mucho su temperatura. Por la noche pierde mucho calor pero tampoco desciende demasiado la temperatura.

Las rocas, metales y sólidos en general, al recibir calor, elevan mucho su temperatura. Cuando vas a la playa y calienta mucho el Sol, recuerda como la arena te quema los pies y en cambio el agua de las pozas sólo está templada. Por la noche los sólidos (piedras, metales) se enfrían y su temperatura baja mucho más que la del agua.

A igual cantidad de masa y recibiendo la misma cantidad de energía, los sólidos se calientan (elevan más su temperatura) mucho más que los líquidos. "Calientan" se usa como elevar su tempratura no como recibir calor (energía).

En los lugares del interior, alejados del mar y de lagos interiores, la humedad del ambiente es menor. La fuerte insolación del verano hace ascender pronto la temperatura del aire y el cielo despejado nocturno hace que el suelo y la atmósfera radien hacia el espacio y se enfríen. Ese lugar tiene una fuerte oscilación térmica. Recuerda las temperaturas abrasadoras del Sáhara durante el día y el tremendo frío nocturno.
Los inviernos de Madrid son más fríos que los de La Coruña, a pesar de que Madrid está más al sur y recibe menos inclinados los rayos solares. Sus veranos también son más calurosos.

Las corrientes marinas frías y calientes son un elemento muy importante en el clima de la Tierra (fenómeno del Niño). Estas corrientes no sólo intervienen en el aporte de nutrientes buenos para la pesca, sino que también contribuyen a variar la humedad del aire.