Pronóstico del tiempo

Poder predecir el tiempo es muy importante para las actividades humanas tanto lúdicas como económicas. La misión del meteorólogo es conocer y diagnosticar el estado actual de la atmósfera y predecir su evolución.

Adivinar nada tiene que ver con pronosticar. Se adivina con conjuros y rituales basados en creencias sin base científica y contando con los supuestos poderes de un ser divino (adivinar). El adivino es un iluso o un embaucador.

Pronosticar es otra cosa. Se pronostica cuando se entienden las leyes de causa- efecto. La teoría en la que se basa el fenómeno conduce a leyes que se cumplen siempre y poniendo las mismas condiciones iniciales se obtiene siempre el mismo efecto.
Ejemplos: Tengo una fórmula que me permite conocer a qué velocidad llega al suelo una piedra lanzada con una velocidad inicial (que mido) y un ángulo respecto a la horizontal. Lanzo la piedra con esas condiciones iniciales y siempre llega con la velocidad previamente calculada.
Puedo calcular donde se encontrará una nave que va a la Luna (a pesar de que está en movimiento y muy lejos).

Una vez establecidas las leyes físicas que regulan los fenómenos se puede deducir que sucederá en un futuro. Los seres humanos sólo podemos predecir qué ocurrirá, aplicando una fórmula (en la que figura la variable tiempo) a la evolución de fenómeno.
Podemos decir, por ejemplo, donde estará la nave que lanzamos al espacio, con una velocidad y sometida a determinadas fuerzas, dentro de dos meses.

¡ Nadie tiene poderes! ¡Nadie puede con sus supuestos poderes alterar el cumplimiento de las leyes físicas!

Conocemos las leyes que gobiernan el movimiento de los gases sometidos a presiones, y que explican su comportamiento. Pero, cuando intervienen grandes masas y múltiples variables, el problema es más complejo y nos impide acertar con su comportamiento futuro. Con nuevas teorías matemáticas, mayor número de datos del sistema tomadas por satélites, y la ayuda de computadoras, en un futuro podremos conocer con antelación la evolución de las masas gaseosas de la atmósfera.