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El aire, como toda materia, pesa y por lo tanto ejerce
una presión sobre la superficie de la Tierra.
La presión atmosférica se define como
el peso del aire que hay sobre sobre una superficie determinada, dividido
por esa superficie (Presión = Peso/ S).
En condiciones normales y al nivel del mar 1 litro de aire tiene una masa
de 1,2928 gramos. Un litro de aire a más altura pesa menos ya que
la cantidad de partículas que contiene es menor.
El aire que encierra una columna de base 1 cm2 que se apoye
en la tierra y que llegue hasta donde termina la atmósfera contiene
solamente 1 kg de aire.
Este aire apoya su peso sobre la superficie, pero como sus moléculas
están en continua agitación e influye en ellas la temperatura,
la concentración del aire varía y su peso varía de
unos días a otros.
La presión que ejerce el aire se transmite en todas las direcciones.
El aire de arriba empuja al de abajo y el de los lados presiona hacia
el centro, etc.
Sobre el cuerpo de los seres vivos, la presión ejercida por el
aire se transmite por los gases de los líquidos y de los tejidos
y está compensada al ejercer la misma fuerza en todas direcciones.
El aire es muy compresible y las capas inferiores
de la atmósfera, que son las más fuertemente comprimidas,
son las más densas. A medida que nos elevamos, tanto la densidad
como la presión atmosférica disminuyen con gran rapidez.
Una volumen de aire frío (columna de aire) pesa más
que el mismo volumen de aire caliente y por lo tanto la fuerza que ejerce
sobre la superficie en la que se apoya es mayor.
Todos los puntos situados a la misma altura dentro
de una columna de aire soportan la misma presión.
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